Big Data: desde el corazón de nuestro negocio al día día del consumidor

A punto de entrar en la tercera década del siglo xxi, hablar de Inteligencia Artificial es casi un lugar común, algo diariamente repetido, pero poco profundizado. Los robots son cada vez más sofisticados e «inteligentes» y se han convertido en nuestros compañeros de viaje por los laberintos de la vida. La digitalización, la automatización y la virtualidad han llegado para instalarse en nuestro devenir cotidiano y en los modos en que nos relacionamos los unos con los otros.

La tecnología sólo puede entenderse conectada con los seres humanos

Me considero un amante de la tecnología, sin embargo he tenido que aprender a admitir que la tecnología no es relevante por sí misma, al menos que se entienda en el marco del cambio cultural que genera, cambios en la forma en que las personas se relacionan entre ellas, cambios en la manera en que las personas se relacionan con una marca.

Las relaciones laborales también están cambiando radicalmente gracias a la tecnología, que está propiciando un mundo más transparente, donde ya no se pueden ocultar cosas como supervisiones o intermediaciones ociosas, lo que también implica cambios en los negocios.

Por eso considero que hay una atención mal dirigida sobre la tecnología, que se enfoca demasiado en aspectos técnicos y no sobre los cambios que esta produce. En este contexto, lo que hay que cambiar es el enfoque educativo, dejar de pensar tanto en lo técnico, sino pensar la tecnología en relación con el comportamiento humano.